lunes, 23 de diciembre de 2013

Feliz navidad, lo que sea que sea eso.

En "Cuento de Navidad" de Charles Dickens se presenta a un avaro anciano que explota a su único empleado que debe obedecer a rajatabla porque de el depende su familia de clase baja. 
Por la noche, el anciano recibe la visita de tres fantasmas que representan el pasado, el presente y el futuro hasta que finalmente, el hombre descubre el significado de la navidad: COMPRAR Y COMPARTIR.
Quizás en estos tiempos sea mas lo primero que lo segundo, lo que no quiere decir que todos seamos una maquina de pedir, comprar y regalar por compromiso. 
Ademas de tener que bancarnos este invierno imaginario con un Papa Noel vestido con ropa abrigada, consumiendo comida y golosinas típicas de una temporada bajo cero con pura nieve e ignorando que hacen 35 grados de sensación térmica, nos aglomeramos en comercios para comprar, comprar y comprar, decoramos un pino con cosas que no sabemos bien que significan y al ladito un pesebre como  para parecer mas espirituales. 
Esos son nuestros fantasmas: los adornos del año pasado, los regalos de este año y los supuestos deseos de prosperidad para el año que viene. 
  Resaltando en gran parte el esfuerzo de algunas fundaciones para que los que menos tienen, pasen una navidad como nosotros: comiendo. 
Como si la pobreza solo pudiera verse en esta época, donde mas nos llenamos las manos. 
Es el momento de hacer cosas que no hicimos durante todo el año, preocupados por vivir de la forma que nos gusta, la felicidad egoísta con la que chocamos a fin de año. 
 Todo eso que nos compramos ¿nos ayuda en verdad?

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