viernes, 17 de octubre de 2014

y la violencia...

Era 30 de Enero de 2009, por ese entonces, Luciano estaba en la plaza con sus amigos, había recibido 25 centavos de su mamá y compró un cigarrillo suelto. 
Vivía en una casa humilde, ubicada en una esquina casi simbólica de la desigualdad entre chalets y una villa llamada, por los vecinos, "la 12 de Octubre". 
 Pero esta imagen no significaría nada sin las construcciones de una sociedad sometida a ser un receptor ciego y sordo. Los medios nos venden a los pobres como ladrones, brutos, mala gente y quien sabe que otros calificativos peores, que algunos repiten como si nada. 
Sin embargo, el peligro entra en juego cuando el estigma se vuelve carne y aqui esta el crimen de Luciano: negarse al reclutamiento repudiable de las fuerzas de seguridad para robar. 
No es ninguna sorpresa, no es para caer en shock y hacerse los desentendidos, sabemos que la policía, los jueces, los gobiernos y demás aceptan descaradamente esta administración del crimen. 
  A Luciano le ofrecieron una zona liberada, armas e insumos para delinquir en la zona donde funcionaba el destacamento policial impulsado por el creador de valmi (Vecinos en Alerta Lomas del Mirador) Gabriel Lombardo. 
La madrugada del 31 de enero,  Luciano fue a visitar a su hermana Vanesa, quien vive a pocas cuadras. Como no la halló, decidió volver a su casa y en Avenida Mosconi, Lomas del Mirador, lo intercepto un patrullero. 
 Sabemos lo demás: el "casting" de delincuentes que hace la policía, la oferta, la negación por parte de Luciano, lo que siguió con torturas y detenciones reiteradas vaya a saber uno por qué causa. 
Mas de cinco años hace que Vanesa Orieta, hermana de Luciano y Monica Alegre, su mamá, luchan incansablemente por justicia. Casi en silencio, sabemos que la jugarreta de los medios es saltar cuando la leche esta hervida, cuando baja el rating, se callan y pasan a la sección de espectáculos o de deportes. 
Año a año, la justicia que avanza siempre a lomo de tortuga,fue tironeada por Vanesa y Monica para que encontraran a Luciano: recorridas a hospitales, afiches, sin fines de entrevistas, habeas corpus, cambios de carátula de la causa. Un chico desaparece en democracia luego de pasar sin razones concretas varias veces por una comisaría que emanaba el olor a lavandina luego de dicha desaparición.
Lo hallaron hoy, sepultado como NN en el cementerio de la Chacarita, a kilómetros de su casa, a donde iba cuando lo detuvo el móvil de la policía. Las preguntas siguen ahí... sin responder. 
 El caso  nos movilizó a todos, a casi todos, quizás. Algunos consumidores de noticieros, paranoia y charlas vacías de peluquería se escudaban por el "algo habrá hecho" o peor "estos negros de mierda son todos chorros". 
Parece increíble que después de Ezequiel Demonti y de este final doloroso de Luciano Arruga, algunos sigan queriendo discutir el tema inseguridad con el tópico de la mano dura y gatillo fácil, en vez de exigir mas de parte del Estado. Citando al periodista Hernán Panessi: " ¿Curar la rabia matando al perro? Año 2014 y todavía late un reservorio moral de la Inquisición. ¿Querés exigirle a la clase política? Pedile más educación, salud, trabajo e inclusión. ¿Camaritas? ¿Policías? ¿Balas? ¿Posta? Exigí que los pibes estudien, que funcionen los hospitales, que los padres de familia tengan laburo. ¿Matarlos a todos? ¿Usar el «sentido común»? La televisión urgente -que «dice» sin pensar- es: glamour y violencia."

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